El Movimiento Laudato Si’ – Capítulo Perú reunió en Lurín a 22 representantes de círculos locales y aliados eclesiales para definir su ruta nacional hasta 2028. El encuentro, realizado el 18 y 19 de abril en la Casa de Retiro Villa Carmelita, puso en el centro la conversión ecológica, la sinodalidad y el cuidado de la Casa Común.
El grupo reunido en Lurín incluyó delegados del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), la Red Eclesial Panamazónica Perú (REPAM Perú), la Comunidad Marista, la Orden Carmelita, la Vicaría del Agua de Iquitos y la Pastoral del Medio Ambiente de Pucallpa.
También participaron representantes de distintas jurisdicciones eclesiásticas, entre ellas los vicariatos apostólicos de Pucallpa e Iquitos, y las diócesis de Chiclayo, Chimbote, Huaraz, Tacna-Moquegua, Callao, Carabayllo y Lima. La amplitud territorial de los participantes muestra que la preocupación ecológica ya no se concentra en un solo espacio, sino que atraviesa costa, sierra y selva.
¿Qué trabajó el encuentro nacional?
La declaración final subraya que el proceso nació de una etapa previa de escucha en todo el país, sistematizada en el Documento de Escucha Sinodal. A partir de ello, los participantes identificaron 4 ejes de trabajo: identidad, ecoespiritualidad, sostenibilidad y denuncia profética.
| Eje | Enfoque principal |
| Identidad | Definir el perfil y misión del movimiento en el país |
| Ecoespiritualidad | Fortalecer la relación entre fe, creación y cuidado común |
| Sostenibilidad | Sostener procesos, alianzas y resultados en el tiempo |
| Denuncia profética | Responder ante daños ambientales y vulneración de derechos |
La declaración señala, asimismo, que el objetivo principal del encuentro fue construir las bases del Plan Nacional del Movimiento Laudato Si’ para el trienio 2026-2028. En esa línea, se buscó articular experiencias locales con una hoja de ruta común. Esa articulación, según se señala, es clave porque permite que los diagnósticos territoriales se conviertan en una acción pastoral sostenida.
La importancia de la escucha sinodal
La declaración destaca que desde febrero se realizó una primera etapa de escucha sinodal con animadores de todo el país. Ese insumo se ordenó en un documento y luego se profundizó en diálogos comunitarios. El proceso permitió pasar de la voz dispersa de los territorios a propuestas más precisas y compartidas.
Este método coincide con el enfoque de la encíclica Laudato Si’ y con documentos recientes del magisterio de la Iglesia como Querida Amazonía y Laudate Deum. En términos pastorales, la escucha no es solo una técnica de consulta. Es una forma de discernir la realidad desde la fe y no desde la distancia.
La declaración pone en evidencia la acción de una Iglesia que no mira la crisis ecológica como un asunto abstracto, sino como una experiencia concreta que afecta a comunidades, agua, alimentos y al futuro. De allí que haga referencia al “clamor” de los territorios y a las luchas de los pueblos.
El mensaje sobre la Casa Común
El encuentro reafirmó el compromiso de promover el cuidado de la Casa Común y difundir el “Evangelio de la Creación”. La idea es que la fe se expresa también en la defensa de la vida digna y del Buen Vivir de los pueblos. Ese vínculo entre espiritualidad y justicia ambiental es hoy una de las marcas más visibles del movimiento.
La declaración también recuerda el legado del papa Francisco, al conmemorarse el primer aniversario de su Pascua (21 de abril). El texto cierra, asimismo, con una referencia al papa León y a su invitación a construir una “paz desarmada y desarmante”.
En palabras del propio documento, el movimiento quiere ser una “Iglesia en salida” que responda con valentía al clamor de la Tierra y el grito de los pobres. La propuesta no se limita a denunciar daños. También busca formar comunidades capaces de sostener cambios, alianzas y procesos de largo plazo.
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